Recuerdo que siempre estaba ahí, con una sonrisa, con un juego simple, buscando con sus ojos una respuesta mía, que yo lo entretuviera, tal vez por que legítimamente-y vayan ustedes a saber por que-yo le caía bien. El también me caía bien, aunque usara ropa exactamente igual a la mía, y hasta el mismo reloj -blanco- digital (cosas de los padres que insisten en vestir a sus hijos igual). Era mi hermano, el primero que tuve, al primero que cuidé-o descuidé-: un tipo singular de una humildad compleja.
Felicidades hermano.
1 comentario:
jeje si escatamente asi soy yo .. aun que no vestimos esactamente igual ahora aun sigo esperando tus respuestas... jeje gracias
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