martes, 17 de diciembre de 2013

Tu amigable vecino, el psicópata.

Los asesinos "celebres"-notorios o seriales- forman parte de la cultura pop; y en realidad siempre han fascinado a las masas, las mismas que se reunían alrededor de un condenado en una ejecución publica. A través del cine, y de la literatura policíaca, -hoy en día- estamos muy familiarizados con el concepto de la personalidad psicópata. Ya lo saben, el tipo al que se le aflojan las tuercas y un día decide inaugurar un baño de sangre.

Y acá vuelvo al cine: serian impensables géneros cinematográficos enteros sin la influencia de los crímenes de la vida real; y de las mentes "torcidas" pero escrupulosas de quienes fraguaron dichos crímenes. Y sin caer en el eterno debate si es bueno o malo mostrar este tipo de imágenes, existen personajes icónicos: desde Norman Bates, pasando por Hannibal Lecter, Jack Torrance-The Shining-, hasta Jason y Freddy Krueger. Psicópatas que se han convertido en personajes populares dentro del imaginario colectivo. Sin embargo las personas con este tipo de desórdenes realmente existen más allá de los estereotipos fomentados por el cine y sí, son personas naturalmente despiadadas y generalmente denotan mentes cuya inteligencia rebasa por mucho el estándar social.

Clasificación.
Fue el psiquiatra francés Philippe Pinel quien en el siglo XIX sugirió que existía un cierto tipo de locura que no involucraba manías, depresión o psicosis y que llamó “manie sans délire” (demencia sin delirios). Al respecto escribió que los pacientes que padecían este desorden parecían “normales” a nivel superficial, pero que no eran capaces de controlar sus impulsos o manifestaban una cierta tendencia hacia la violencia.  Pero no fue sino hasta 1891 cuando el doctor alemán J. L. A. Koch publicó su libro "Die Psychopathischen Minderwertigkeiten,  en el cual utilizaba, por primera vez, el término psicópata para etiquetar a las personas que padecían el mal detectado por el psiquiatra Pinel.

Desatando la locura.
Se calculó que este desorden solo afectaba al 1% de las personas, pero, en contraste, el caos que ese 1% causaba era tan notorio que podía deteriorar profundamente o re diseñar a un grupo social. Y entonces surgió la pregunta: ¿Cómo podremos curar a los psicópatas? En la década de los sesentas un joven psiquiatra canadiense, Elliot Barker, creyó tener la respuesta. De acuerdo con su teoría, el hecho de que los psicópatas parecieran personas comunes sugería que eran capaces de enterrar su locura en algún lugar profundo de su mente. Siguiendo su hipótesis, Barker se propuso encontrar una manera de hacer emerger este desorden: su estrategia fue reunir a un grupo de psicópatas en una clínica, agruparlos desnudos en una habitación completamente pintada de verde brillante (llamada la “total encounter capsule”) y dosificarlos con una buena dosis de ácido lisérgico.
Esta fue la primera psicoterapia grupal, nudista y acompañada de LSD  para psicópatas criminales.  Durante la terapia, que se extendió por once días, los pacientes no tenían acceso a ninguna distracción: ropa, relojes, música, calendarios, ningún objeto. Estaban casi permanentemente expuestos (100 hrs semanales) a una desenfrenada discusión sobre sus emociones. Años después se comprobaría que los psicópatas tratados por Barker habían tenido mayores niveles de reincidencia criminal que aquellos tratados con los recursos tradicionales de la época.
Posteriormente, en 1975 y como resultado de una conferencia que reunió a psiquiatras especialistas en este desorden para analizar posibles patrones conductuales y de personalidad que pudiesen agrupar a los psicópatas en torno a características compartidas, se desarrolló la lista conocida como la “Robert Hare Checklist” que engloba 20 rasgos distintivos de la personalidad psicópata:
1 Superficialmente encantador
2 Notable sentimiento de autoestima (soberbia)
3 Necesidad de estimulación / tendencia al aburrimiento
4 Patológicamente mentirosos
5 Manipuladores
6 Carecen de sentido de la culpa
7 Superficiales
8 Indiferentes / carecen de sentimiento de empatía
9 Estilo de vida parasitario
10 Falta de control conductual
11 Conducta sexual promiscua
12 Problemas de conducta desde la niñez
13 Falta de metas realmente posibles a largo plazo
14 Impulsivos
15 Irresponsables
16 Incapacidad para asumir responsabilidad sobre sus actos
17 Múltiples relaciones maritales efímeras
18 Actitudes delincuenciales en la juventud
20 Versatilidad criminal